Barcelona, 8 de junio del 2017.- El impacto del vehículo eléctrico sobre el mercado de materias primas ira siendo mayor a cada año que aumenten las ventas de este tipo de coche. El Economista ha publicado un extenso análisis muy interesante para las futuras previsiones macro y microeconómicas.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé (quizá una previsión demasiado optimista) que la demanda mundial de petróleo continúe incrementándose hasta 2040. No obstante, la AIE destaca el paso adelante que se está realizado en la industria del automóvil, ya que afirma que la demanda de combustibles para los coches particulares se reduce, a pesar de que el número de vehículos se duplicará en los próximos 25 años, gracias a los avances realizados en eficiencia, biocombustibles y el incremento de vehículos eléctricos.
De este modo, el escenario que maneja la organización para 2040 si se cumplen los Acuerdos de París, contempla un total de 150 millones de vehículos eléctricos en circulación, frente a los 1,3 millones actuales, mientras que prevé que las energías renovables produzcan el 37% de la energía global, frente al 23% que producen en la actualidad.
Como destacan los expertos del banco suizo UBS, «dado que las baterías de los coches eléctricos no están equipadas con catalizadores ricos en platino y paladio, la demanda de estos metales preciosos se verá afectada negativamente por el crecimiento de este grupo de vehículos».
Por el contrario, se espera que otros metales como el aluminio y el cobre vayan ganando terreno o cuota de mercado en lo que se refiere a la demanda mundial de metales. Estas materias primas junto a las tierras raras son útiles para la fabricación de los componentes que forman el coche eléctrico.
«A medida que aumente la cuota de mercado de los vehículos eléctricos, dará como resultado a largo plazo una disminución de la demanda de paladio y platino. A pesar de ello, los productores de platino seguirán abasteciendo el mercado con vigor, aunque la producción minera se reduzca se producirá un superávit de paladio y el platino. Esto crea considerables riesgos bajistas a largo plazo para ambos metales», aseguran los expertos de UBS.
El cobalto se ha convertido en un elemento clave para el futuro de las baterías del coche eléctrico. Los expertos estiman que el 75% de este tipo de automóviles utilizará el cobalto para alargar la autonomía. Pero el suministro del mineral se enfrenta a los riesgos políticos del principal proveedor del mundo, la República Democrática del Congo, y por la especulación de los inversores que esperan que el precio se dispare. De hecho, el cobalto ya ha subido un 50% desde el pasado mes de septiembre.
El cobalto está presente ya casi en cualquier artilugio de la vida moderna: teléfonos móviles, ordenadores, videocámaras… y además será indispensable para el futuro del coche eléctrico. El mineral es esencial para alargar la duración de las baterías de litio, con lo que la autonomía de los automóviles eléctricos depende de su uso. Según la consultora eCobalt Solutions, en 2020, el 75% de las baterías de iones de litio utilizarán este mineral.
Pese a que la irrupción de los smartphone ya supuso un punto de inflexión en la demanda de litio, ya que, como destaca un informe de Goldman Sachs, para fabricar cada batería se necesitan cinco gramos de litio, desde la entidad estadounidense señalan que, por ejemplo, para el buque insignia de Tesla, el Modelo S, son necesarios hasta 63 kilogramos. Por todo ello concluyen que por cada punto porcentual de cuota de mercado que gane el coche eléctrico, la demanda de litio se disparará en 70.000 toneladas al día.Según las previsiones de Citigroup, la demanda del llamado petróleo blanco se disparará un 64% hasta 2020, impulsado, fundamentalmente, por el avance del coche eléctrico, que pasará de concentrar el 6% de esa demanda global de litio al 30% a principios de la próxima década.

